CHEMA RAMÍREZ
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EL DESALOJO DE LA ALCACHOFA
I
Oh, alcachofa que
cobijas bajo tu armadura acorazada
las entrañas de la nada.
Flor que En tu desalojo que es el mío
revelas las mil caras del vacío.
Apartarme de ti quisiera... pero es tanto
el rumor de tu centro

que al posar mis dígitos sobre ti
recelosa me enredas
en el laberinto de mi desencanto.
El concienzudo verbo exhausto
se enreda aún en tu enmarañado velo:
algo que no es el decir late adentro.
II
Manos sangrientas en desesperación
resquebrajan el verbo.
La imposibilidad de tu encuentro
desatan en mí la angustía y el tormento.
Cautivo el grito rompe paso entre el lamento,
remonta por el ser hasta abrirse:
surtidores hechos silencio en interrogación vuelta a la Nada.
Anegada la Nada se sumerge en el olvido.
Concéntricos círculos en su paso al descender.
Dedos disjuntos en su imposible asir...
el fulgor último reposa aún en su latir.